¿Cómo es una sesión de EMDR online?
Quizás has leído que EMDR utiliza movimientos oculares o estimulación bilateral, pero todavía no sabes qué ocurre realmente durante una sesión.
Es posible que te preguntes si tendrás que contar toda tu historia, revivir una experiencia dolorosa o comenzar directamente con el recuerdo que más te afecta.
Una sesión de EMDR no consiste simplemente en recordar algo difícil mientras sigues un estímulo con la mirada. El reprocesamiento es una parte importante del tratamiento, pero no es lo único que hacemos ni tiene lugar automáticamente en cada encuentro.
Según el momento del proceso, una sesión puede estar orientada a comprender mejor lo que te ocurre, revisar cambios, fortalecer recursos, definir un foco, trabajar con una experiencia o integrar lo que ha ido apareciendo.
EMDR se organiza en ocho fases que orientan el tratamiento completo. No son ocho pasos que deban suceder en una sola sesión ni una secuencia rígida que se recorra una única vez.
Podemos volver a evaluar, preparar o modificar el foco según tu situación y lo que necesites en ese momento.
Una sesión de EMDR no siempre incluye reprocesamiento
EMDR es un enfoque terapéutico más amplio que la técnica por la que suele ser conocido. Durante una sesión podemos:
revisar cómo has estado desde el encuentro anterior;
explorar una situación que te está afectando;
comprender mejor un patrón o una reacción;
valorar qué foco puede ser adecuado;
identificar y fortalecer recursos;
atender respuestas que aparecen para protegerte;
realizar reprocesamiento;
preparar una situación futura;
cerrar e integrar lo trabajado.
En algunas sesiones dedicaremos una parte importante del tiempo al reprocesamiento. En otras será más útil conversar, observar qué está ocurriendo, reorganizar el plan o fortalecer las condiciones necesarias para continuar. Esto no significa que la terapia se haya detenido ni que todavía no estemos haciendo EMDR. La exploración de tu historia, la preparación, la evaluación de los focos, el cierre y la reevaluación también forman parte del método.
Por ejemplo, una sesión completa puede estar dedicada a revisar cómo reaccionaste ante una situación que antes te afectaba intensamente. Esa información nos ayuda a valorar si el trabajo realizado se está integrando en tu vida cotidiana y qué conviene hacer a continuación. El objetivo no es utilizar una técnica en todas las sesiones, sino decidir qué puede ayudarte según el momento del proceso.
Antes de empezar, revisamos cómo estás
Una sesión suele comenzar con una conversación breve sobre cómo llegas ese día. Podemos revisar:
qué ocurrió desde la sesión anterior;
si aparecieron recuerdos, emociones, sueños o sensaciones nuevas;
si notaste algún cambio en tu manera de reaccionar;
si surgió una situación que necesita atención;
cómo te encuentras en ese momento.
Si habíamos acordado trabajar con un foco determinado, valoraremos si continúa siendo adecuado.
El plan orienta la sesión, pero no se impone sobre lo que está ocurriendo. Por ejemplo, podemos haber previsto continuar con un recuerdo de infancia, pero quizá llegas después de una ruptura, una discusión o una situación laboral que te dejó especialmente activado. En ese caso, valoramos si conviene atender primero lo ocurrido esa semana, si esa reacción se relaciona con el foco anterior o si necesitas recuperar estabilidad antes de continuar.
También puede suceder que racionalmente quieras trabajar con una experiencia, pero notes tensión, bloqueo o una fuerte resistencia. Esa reacción no se interpreta automáticamente como falta de voluntad. Puede aportar información sobre lo que necesitas para sentirte suficientemente preparado.
En modalidad online también comprobamos que puedas hablar con privacidad, que la conexión funcione y que el espacio desde el que participas sea adecuado para el trabajo previsto.
Esta primera parte nos ayuda a decidir desde dónde comenzar.
Las 8 fases de terapia EMDR
Las ocho fases organizan el proceso terapéutico completo. Algunas pueden ocupar varias sesiones o sólo algunos minutos y es habitual volver a ellas cuando aparece información nueva o cambian las necesidades.
Cómo elegimos qué trabajar
Aquello que decidimos desensibilizar y reprocesar en una sesión de EMDR no tiene que ser necesariamente un gran acontecimiento traumático, aunque también puede serlo. Podemos trabajar con:
un recuerdo concreto;
una situación actual;
una imagen que aparece repetidamente;
una creencia sobre ti mismo;
una emoción difícil de comprender;
una sensación corporal;
una respuesta automática;
una situación que evitas;
algo que temes que ocurra en el futuro.
En algunas ocasiones el origen del problema resulta evidente. En otras sabes qué reacción deseas cambiar, pero no recuerdas cuándo comenzó. No es imprescindible identificar desde el principio la experiencia original. Por ejemplo, una persona puede sentir una tensión intensa al ver las llaves del coche, aunque nunca haya sufrido un accidente. Podemos comenzar por esa reacción actual y observar qué aparece, sin asumir de antemano cuál es su causa.
También podemos comenzar con una experiencia de intensidad moderada en lugar de ir directamente al recuerdo más difícil. Esto puede permitirnos conocer cómo respondes al proceso, fortalecer la confianza y ajustar la forma de trabajar antes de acercarnos a experiencias más complejas. La elección del foco (o "blanco", como le decimos en EMDR) se realiza de manera compartida.
Mi responsabilidad es ayudarte a organizar la información y valorar qué puede ser adecuado. Tú puedes expresar qué deseas trabajar, qué todavía no sientes preparado para abordar y qué necesitas comprender antes de continuar.
Qué ocurre durante el reprocesamiento
Cuando existen las condiciones adecuadas y hemos definido un foco, podemos iniciar el reprocesamiento. Primero activamos brevemente los aspectos relevantes de la experiencia: la imagen o situación, la creencia asociada, la emoción y la sensación corporal (fase 3). Después comenzamos con periodos breves de estimulación bilateral.
Durante cada periodo, tu atención puede desplazarse hacia diferentes aspectos de la experiencia. Quizás aparece una imagen, una palabra, una emoción, una sensación física, otro recuerdo o una conexión que no habías hecho antes.
Por ejemplo, puedes comenzar trabajando con una situación de rechazo reciente y notar presión en el pecho. Después de una serie, podría aparecer otra escena, cambiar la sensación corporal o surgir una idea como «yo era demasiado pequeño para comprender lo que estaba pasando». No buscamos esa conexión de antemano ni asumimos que necesariamente aparecerá algo similar. Observamos hacia dónde se desplaza el reprocesamiento.
También puedes notar que algo cambia sin poder explicarlo claramente. No es necesario que lo que aparezca siga una secuencia lógica.
Al terminar cada periodo de estimulación bilateral, te preguntaré brevemente qué estás notando. No necesitas dar una explicación extensa. Respuestas como estas pueden ser suficientes:
«Apareció otra escena».
«La sensación cambió».
«Ahora siento tristeza».
«Pensé en algo diferente».
«Se siente más lejos».
«Sigue igual».
«No noto nada».
A partir de lo que aparece, podemos continuar con otra serie, hacer una pausa o introducir una intervención. No tienes que esforzarte por recordar, concentrarte perfectamente ni producir un cambio.
No necesitas hacer EMDR "correctamente". Tu tarea principal es notar lo que aparece y comunicármelo en la medida en que puedas.
Qué puedes notar mientras procesas
Cada persona y cada experiencia pueden responder de una manera diferente. Durante el reprocesamiento podrías notar:
cambios en la intensidad emocional;
sensaciones que se desplazan o se modifican;
recuerdos relacionados;
nuevas asociaciones;
pensamientos más actuales;
una mayor distancia respecto de la experiencia;
emociones que antes no habían aparecido;
momentos en los que parece no ocurrir nada.
Una sesión no tiene que ser dramática para que exista procesamiento. Puedes terminar una serie notando que el recuerdo se siente más lejano, que una sensación corporal disminuyó o que la escena parece menos vívida, sin necesariamente haber atravesado una reacción emocional intensa.
A veces los cambios son claros durante el encuentro. Otras veces, se hacen visibles después, cuando vuelves a encontrarte con una situación que antes te activaba y notas que respondes de otra manera.
También puede ocurrir que no aparezcan imágenes o pensamientos claros. Decir «no noto nada» puede referirse a vacío, distancia, entumecimiento, desconexión o simplemente a que no percibes un cambio inmediato.
Podemos utilizar esa información para revisar el foco, cambiar la forma de estimulación, trabajar con una sensación corporal, fortalecer la preparación o utilizar otro punto de entrada.
Cómo se realiza la estimulación bilateral online
La estimulación bilateral alterna la activación entre ambos lados del cuerpo o del campo perceptivo.
En modalidad online puede realizarse de distintas maneras:
siguiendo un estímulo visual en la pantalla;
acompañando movimientos guiados;
realizando tapping alternado;
utilizando sonidos alternados con auriculares;
empleando otra modalidad acordada durante la sesión
.
También podemos incorporar tareas sencillas que ocupen parte de la atención, como nombrar elementos o responder a cambios en la pantalla, cuando resulte adecuado para el objetivo del trabajo.
No existe una única forma apropiada para todas las personas. La elección dependerá del dispositivo que utilices, de tu comodidad, de tus necesidades visuales o auditivas y de cómo respondas a cada opción.
Por ejemplo, una persona puede sentirse más cómoda siguiendo un estímulo visual, mientras que otra puede preferir tapping alternado porque le permite mantener la mirada en otro punto o cerrar los ojos. Antes de utilizar la estimulación, comprobaremos que puedes ver, escuchar o realizar el estímulo correctamente y acordaremos una forma clara de pedir una pausa.
No tienes que mantener la mirada en la pantalla durante toda la sesión. Si utilizamos movimientos oculares, seguirás el estímulo durante periodos breves. Entre las series conversaremos, revisaremos qué aparece y decidiremos cómo continuar.
La estimulación bilateral es una herramienta dentro del tratamiento, no el tratamiento completo.
¿Tengo que contar todo lo que recuerdo?
No.
Necesito suficiente información para comprender lo que estamos trabajando y acompañarte de manera responsable, pero no siempre es necesario describir en detalle todo lo que aparece. Algunas personas prefieren compartir gran parte del contenido. Otras se sienten más cómodas comunicando solamente el tipo de cambio que están notando.
Esto puede resultar especialmente importante cuando la experiencia está asociada con vergüenza, abuso, violencia o situaciones difíciles de expresar en palabras. Poder trabajar sin tener que relatar cada detalle puede ayudarte a conservar mayor privacidad y reducir la sensación de exposición. No significa que debamos evitar toda conversación sobre lo ocurrido. Necesitamos comprender lo suficiente para valorar tu situación y acompañarte de manera responsable, pero podemos acordar juntos qué información es necesaria y qué aspectos no necesitas describir en detalle.
Puedes decir, por ejemplo:
«Apareció otro recuerdo».
«La presión pasó del pecho a los hombros».
«Ahora siento enojo».
«La escena se ve más lejana».
«Vino un pensamiento de cuando era pequeño».
En muchos momentos, esa información es suficiente para acompañar el proceso sin que tengas que explicar todo el contenido.
En determinados casos sí puede ser importante que me informes sobre algo concreto, especialmente si afecta a tu seguridad, al foco del trabajo o a la manera de continuar.
Iremos acordando juntos qué información necesitamos.
¿Qué ocurre si me siento demasiado activado?
Puedes pedir una pausa en cualquier momento. También podemos:
detener la estimulación bilateral;
abrir los ojos y orientarnos al entorno;
cambiar el ritmo o la modalidad;
volver a un recurso;
tomar distancia de la escena que estamos trabajando;
trabajar únicamente con una parte pequeña de la experiencia;
alternar momentos de contacto con el recuerdo y momentos de orientación al presente;
decidir no continuar con ese material durante esa sesión.
La activación no es algo que tengas que soportar para demostrar que estás preparado. Cierto nivel de emoción puede formar parte del procesamiento, pero buscamos que conserves suficiente conexión con el presente y con la posibilidad de comunicar lo que está ocurriendo.
No siempre necesitamos acercarnos a una experiencia completa de una sola vez. Podemos dosificar el trabajo, es decir, ajustar la cantidad de información y de activación con la que entramos en contacto en cada momento. Esto puede significar trabajar con una imagen concreta en lugar de toda la historia, observar una sensación durante unos segundos, reducir la duración de las series o alternar entre lo difícil y algo que te ayude a reconocer que estás aquí, en el presente.
Por ejemplo, si durante una serie notas que la habitación se siente lejana, que dejas de registrar mi voz o que la intensidad aumenta demasiado, podemos detenernos y orientarnos al entorno: notar los pies en el suelo, nombrar objetos que ves o recordar dónde estás y qué día es.
Después valoramos si conviene continuar con una dosis menor, cambiar el punto de entrada, utilizar otra herramienta o dejar ese material para otro momento. Si la intensidad supera lo que puedes sostener, no seguimos empujando.
La posibilidad de pausar, reducir la intensidad o trabajar por partes no interrumpe el proceso. Forma parte de encontrar una manera de acercarte a lo difícil sin perder por completo el contacto con el presente ni tu capacidad de elección.
Podemos dosificar el trabajo. Un pedacito a la vez.
Cómo termina una sesión de EMDR
Una sesión no termina simplemente cuando se acaba el tiempo. Antes de cerrar revisamos cómo te encuentras, qué ha cambiado y qué necesitas para volver a tus actividades.
Cuando el reprocesamiento se ha completado, podemos comprobar:
qué intensidad mantiene el recuerdo;
cómo se siente la nueva perspectiva;
qué ocurre en el cuerpo;
si aparece algún aspecto pendiente.
Cuando el procesamiento queda abierto, no significa que la sesión haya fracasado. Podemos orientarnos al presente, utilizar recursos, registrar la información que apareció y preparar la continuación para el próximo encuentro. El cierre se parece más a dejar el trabajo ordenado para poder retomarlo que a forzar una conclusión antes de tiempo. También valoramos qué harás después de la sesión.
Siempre que sea posible, puede ser útil dejar un pequeño margen antes de pasar inmediatamente a una reunión, conducir o realizar una actividad exigente. La necesidad de ese espacio dependerá de la persona y de lo trabajado ese día.
Qué puede ocurrir después de la sesión
Después de una sesión podrías notar que el reprocesamiento continúa de alguna manera. Pueden aparecer:
recuerdos o asociaciones nuevas;
sueños;
cambios emocionales;
sensaciones corporales;
mayor claridad;
cansancio;
una respuesta diferente ante situaciones cotidianas.
También puede no ocurrir nada especialmente llamativo.
Podemos pensar en el reprocesamiento como un globo de nieve que acaba de ser agitado. La información puede tardar un tiempo en asentarse y organizarse de una manera diferente. Por ejemplo, después de trabajar una experiencia relacionada con el rechazo, puede ocurrir que alguien tarde en responderte y que, aunque aparezca cierta inquietud, ya no sientas la misma urgencia de insistir, retirarte o anticipar lo peor.
No necesitas analizar constantemente lo que sientes ni intentar continuar el reprocesamiento por tu cuenta. Puede ser útil observar brevemente lo que aparezca y anotarlo para comentarlo en la siguiente sesión.
Antes de comenzar acordaremos qué hacer si surge algo que te preocupa y cómo contactar según el encuadre del tratamiento.
¿Todas las sesiones de EMDR son iguales?
No.
Una sesión puede estar dedicada a comprender una dificultad, revisar cambios, fortalecer recursos, reprocesar una experiencia o preparar una situación futura.
La estructura dependerá de la fase del tratamiento, del objetivo y de cómo te encuentres ese día.
Esto no significa trabajar sin dirección. Significa utilizar el método con un propósito clínico, adaptándolo a la persona y no al revés.
Qué necesitas para realizar una sesión online
Para realizar una sesión online necesitas una conexión suficientemente estable, un dispositivo desde el que podamos vernos y escucharnos, privacidad y una forma alternativa de contacto si se interrumpe la conexión.
Antes de comenzar el reprocesamiento revisaremos que el espacio y la modalidad de estimulación sean adecuados para tu situación.
Sesión informativa
El primer paso es simplemente conversar
La sesión informativa es una conversación gratuita de 20 minutos para conocernos, resolver tus dudas sobre la terapia EMDR online y valorar si mi manera de trabajar puede encajar con lo que necesitas.
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