¿Qué sucede en una sesión de EMDR online?

Quizás has leído que EMDR utiliza movimientos oculares o estimulación bilateral (EB), pero todavía no sabes qué ocurre realmente durante una sesión. Es posible que te preguntes cómo comienza, qué necesitas hacer tú, qué hago yo, qué puede aparecer durante el reprocesamiento y qué sucede si necesitas una pausa o no notas ningún cambio.

El reprocesamiento es una parte importante del tratamiento, pero no ocurre automáticamente en cada encuentro. Según el momento del proceso, una sesión puede estar orientada a revisar cambios, preparar el trabajo, definir un blanco, reprocesar una experiencia o cerrar e integrar lo trabajado.

Tampoco necesitas llegar con un recuerdo elegido ni saber exactamente por dónde empezar. Podemos partir de aquello que hoy está interfiriendo en tu vida y decidir juntos qué conviene trabajar.

Una sesión suele comenzar con una conversación breve sobre cómo llegas ese día: qué ocurrió desde el último encuentro, si apareció algo nuevo y si notaste algún cambio en tu manera de sentir o reaccionar.

Si habíamos acordado trabajar con un blanco determinado, valoro si continúa siendo adecuado retomarlo. El plan orienta la sesión, pero no se impone sobre lo que está ocurriendo.

Por ejemplo, podemos haber previsto continuar con una experiencia, pero quizá llegas después de una situación reciente que necesita atención. En ese caso, valoramos si conviene trabajar primero con lo ocurrido, preparar mejor las condiciones o modificar temporalmente el foco.

Que una sesión no incluya reprocesamiento no significa que el tratamiento se haya detenido. Lo que hagamos ese día puede seguir cumpliendo una función necesaria dentro del proceso.

¿Todas las sesiones de EMDR son iguales?

No. Lo que hacemos en cada encuentro depende del momento del proceso y de lo que necesitemos atender ese día. Esto no significa trabajar sin dirección, sino adaptar el proceso a la persona y no al revés.

Conocer cómo organizo y adapto el proceso→

Cómo comienza una sesión y por qué no siempre incluye reprocesamiento

Cómo pasamos del objetivo al blanco de trabajo

Antes de empezar el reprocesamiento, distinguimos tres cosas: el cambio que deseas lograr, el área general que orienta el trabajo y la experiencia concreta con la que vamos a trabajar.

El objetivo terapéutico es ese cambio que buscas. Por ejemplo, poder poner límites con menos culpa, sentirte con mayor seguridad al relacionarte o dejar de bloquearte en determinadas situaciones.

El foco es el tema o área general que orienta el trabajo o el encuentro. Puede ser, por ejemplo, la dificultad para poner límites en el ámbito laboral.

El blanco o target de EMDR es la experiencia, situación o material concreto que seleccionamos para trabajar. Una vez elegido, lo evaluamos o configuramos: identificamos una imagen o escena representativa, la creencia negativa asociada —lo que se siente verdadero sobre ti al conectar con esa experiencia—, las emociones, las sensaciones corporales y el malestar que aparece en ese momento.

Por ejemplo, el objetivo puede ser poner límites con menos culpa y el foco, las situaciones laborales en las que eso te resulta difícil. A partir de una situación específica, definimos y configuramos el blanco de trabajo.

El blanco no es solo un recuerdo contado como una historia. Es la forma concreta en que esa experiencia se presenta cuando trabajamos con ella durante la sesión.

También exploramos una creencia positiva: qué te gustaría poder sentir como más verdadero sobre ti en relación con esa experiencia y cuánto se siente verdadera en ese momento. No es algo que tengas que obligarte a creer: señala una dirección posible para el trabajo.

No siempre comenzamos por el recuerdo más antiguo ni por el que genera mayor malestar. La elección depende de lo que hayamos acordado trabajar, de cómo vas respondiendo y de las condiciones que necesitamos para avanzar con cuidado.

Puedes hacer preguntas o decirme si algo no encaja. Elegir el blanco forma parte de un trabajo compartido; no es una decisión que tengas que tomar por tu cuenta.

Qué ocurre durante el reprocesamiento

Cuando existen las condiciones adecuadas y hemos configurado un blanco, te invito a conectar brevemente con algunos de sus elementos: la imagen o situación, la creencia asociada, la emoción y la sensación corporal.

Después realizamos series breves de estimulación bilateral. Al terminar cada serie, hago una pausa y te pregunto qué estás notando. Durante esas series pueden aparecer distintas respuestas:

  • una emoción o una sensación física;

  • otra imagen o recuerdo;

  • una palabra, idea o frase;

  • un cambio en la intensidad;

  • la sensación de que la experiencia está más lejos;

  • una conexión que antes no había aparecido;

  • una imagen borrosa, confusión o quedarse en blanco;

  • o la impresión de que no está ocurriendo nada.

No necesitas ordenar lo que aparece ni encontrar una explicación lógica. Puedes comunicarlo de manera sencilla: «apareció otra escena», «ahora lo siento en el pecho», «se alejó un poco», «sigue igual» o «no noto ningún cambio».

A partir de esa información, puedo invitarte a observar lo que apareció, continuar con otra serie, volver al blanco, aclarar algo o modificar la propuesta.

No busco dirigir de antemano lo que deberías descubrir ni llevarte hacia una conclusión determinada. En algunos momentos puede aparecer una perspectiva diferente, como «eso no era mi responsabilidad». En otros, el cambio puede expresarse principalmente en las emociones, las sensaciones corporales o la distancia con la que se vive la experiencia.

También puedes notar que algo cambia sin poder explicarlo claramente. No es necesario que lo que aparece siga una secuencia lógica ni que la sesión sea dramática para que el trabajo sea significativo.

Si respondes «no noto nada», no significa automáticamente que EMDR no esté funcionando o que estés haciendo algo mal. Podemos revisar qué representa ese «nada» en ese momento: quizá la intensidad sigue igual, la experiencia se siente distante, te cuesta encontrar palabras o necesitamos modificar la manera de trabajar.

No necesitas hacer EMDR “correctamente”. Tu tarea principal es notar lo que aparece y comunicármelo en la medida en que puedas.

Estimulación bilateral y cuánto necesitas contar

La estimulación bilateral (EB) utiliza estímulos que se presentan de forma alternada a ambos lados del campo visual, auditivo o corporal. En la modalidad online puede realizarse siguiendo un estímulo visual en la pantalla, mediante tapping alternado, con sonidos alternados o de otra forma que acordemos durante la sesión. La EB no se utiliza únicamente durante el reprocesamiento. También puede tener otras funciones dentro del tratamiento, por ejemplo durante la preparación o el trabajo con recursos. Utilizar EB no significa por sí solo que estemos reprocesando un blanco.

No existe una única opción apropiada para todas las personas. La elección depende del dispositivo que utilizas, de tu comodidad, de tus necesidades visuales o auditivas y de cómo respondes a cada alternativa.

Antes de utilizar la EB, comprobamos que la opción elegida resulte adecuada y acordamos una forma clara de pedir una pausa. Las series se intercalan con momentos en los que conversamos brevemente y decidimos cómo continuar.

Conocer qué función cumple la estimulación bilateral en EMDR →

¿Tengo que contar absolutamente todo lo que surge?

No.

Necesito conocer suficiente información para acompañarte de manera responsable y tomar decisiones sobre el trabajo, pero no siempre es necesario que describas en detalle todo lo que aparece.

A veces te diré que necesito “los titulares”: una idea general de qué apareció, qué cambió o qué puede ser importante tener en cuenta, sin que tengas que contarme cada detalle. Puedes decir, por ejemplo, que surgió otro recuerdo, que cambió una sensación, que apareció una idea o que prefieres no describir un contenido con detalle.

Esto puede permitirte conservar parte de la privacidad sobre lo ocurrido. Al mismo tiempo, puede haber información que necesite conocer si afecta al foco del trabajo, a tu situación o a la manera en que conviene continuar.

Vamos acordando qué puedes reservarte y qué información necesito conocer para acompañarte y decidir cómo seguir.

Si necesitas una pausa

Puedes pedirla en cualquier momento.

Si la activación —la intensidad de las emociones, sensaciones, pensamientos o impulsos relacionados con lo que estamos trabajando— aumenta más de lo que puedes sostener, si te cuesta mantener contacto con el presente o si algo deja de sentirse adecuado, detenemos la EB y revisamos qué necesitas.

No necesitas soportar una intensidad creciente para estar haciendo bien EMDR. Lo que ocurre nos aporta información para decidir cómo continuar.

Conocer cómo valoramos la seguridad en EMDR online →

Cómo termina una sesión y qué puede ocurrir después

En EMDR, el cierre forma parte del tratamiento. Antes de terminar, dedicamos un tiempo a revisar cómo te encuentras, qué ha cambiado y qué necesitas para volver a tus actividades.

No siempre se completa todo el trabajo con un blanco dentro de una única sesión. Si el reprocesamiento continúa abierto, eso no significa que haya fracasado ni que debamos forzar una conclusión antes de tiempo.

Podemos registrar dónde quedó el trabajo, ayudarte a volver a orientarte al presente y preparar la continuación para el próximo encuentro. El cierre se parece más a dejar el trabajo ordenado para poder retomarlo que a intentar resolver apresuradamente todo lo que haya aparecido.

Después de la sesión, el reprocesamiento puede continuar y puedes notar recuerdos, sueños, emociones, cansancio o nuevas ideas y conexiones. También puede no ocurrir nada especialmente llamativo. Estas respuestas no tienen un único significado. Las revisamos según tu situación y el trabajo realizado, sin asumir de antemano qué representa cada una.

No necesitas analizar constantemente lo que aparece ni encontrar una explicación inmediata. Puede ser útil registrar algo que consideres relevante para conversarlo en el próximo encuentro, sin convertir cada sensación, sueño o pensamiento en una señal que debas descifrar.

Al comenzar un encuentro posterior hacemos una reevaluación: revisamos cómo se presenta ahora el material trabajado, qué cambios se mantuvieron, qué continúa activo y si apareció información nueva que convenga tener en cuenta. A partir de ahí decidimos cómo continuar.

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